
Quisiera prestarte mi corazón
Bienvenidos, disfruten los versos, gocen el vino y nunca miren a los ojos del espejo. Éste es el último refugio de un ángel caído, de un poeta, el hogar de El Príncipe de la Soledad.



A veces los sueños son crueles
en ellos tu vuelves
sonríes y entiendes mi corazón
en esos viajes vuelvo a sentir amor
a veces en mis sueños descubro recuerdos
despiertas a mi lado
no existe el tiempo
no existe el temor
a veces despierto y pido al viento que me lleve hasta ti
quiero ver en el sol que es verdad
poder escuchar tu nombre en los árboles
y saber que pronto, bajo esta misma luna, te encontraré.

Hoy seré un escultor
tallaré mi propio corazón
mis manos serán cincel y martillo
en silencio crearé un nuevo yo
golpe a golpe
lágrima a lágrima
el cincel se hunde en la carne
sangre brota
llanto carmín de un alma indefensa
cae el músculo
la sangre fluye
el centro helado se revela
el corazón muestra su nueva forma
su nuevo color
pálido...
frío...
sin sentimientos
sin latidos
ahora…
no existo más
La obra está terminada